martes, 26 de abril de 2011

Selma Junior, una alternativa más para la ciudad de Castellón y Benicassim


Buenas a todos, en los próximos post, voy a intentar recuperar todos aquellos restaurantes que dije iba a comentar pero que se me han quedado en el tintero.


Pues en esta ocasión toca hablar del restaurante Selma Junior, un restaurante ya clásico en la ciudad, aunque más conocido creo yo por su versión en la playa, que por el de la ciudad. En ambos la carta es la misma y la calidad también, pues he tenido la oportunidad de probar ambos, y ahora que viene el calor, la terraza del local de Benicassim se agradece y mucho.


Como del restaurante de verano no tengo fotos, os voy a hablar del de la ciudad (C/ Mendez Nuñez 27, www.selmajunior.com).

Bonita entrada y cuidada decoración, con la cava de vinos a la entrada, buena separación entre mesas. Pero quizá un local un poco frío para mi gusto, la iluminación tan intensa y diáfana, con techo alto le resta calor.

Ofrecen menú de la casa por 34 € (IVA incluido y bodega a parte), a parte tiene menú diario, cosa que antes no ocurría, pero en estos tiempos, o lo ofreces o pierdes mucha materia prima. Yo opté por menú de la casa, que es prácticamente un degustación, pues para uno es más que suficiente.

En el menu son 4 entrantes, un segundo y postre.

Como aperitivo, garbanzos con chistorra y tocino, muy bueno, sabor suave pero con la presencia del sabor de la carne y el pimentón. En un día frío como el que fui se agradece.


Entrantes: 

1. Ensalada de perdiz escabeche con frutos secos, ración abundante, buen conjunto del escabeche, con el vinagre de modena y el dulce de las pasas.



2. Pulpo con revuelto de patata, pulpo un poco duro y tibio, exceso de pimentón que genera un poco de ardor (mi estómago no es el que era). La verdad es que es mejorable, pero está bien.



3. Croquetas de rabo de toro: simplemente excepcionales, de verdad muy buenas en sabor y textura. Son solo 2 unidades.


4. Pastel de verduras y marisco en tempura: Muy bueno, pero ha de gustar el sabor de la soja, pues está muy marcado, quizá un exceso de harina, pero bien hecho y sin rezumar aceite.


Planto principal: Carrillera de ternera con patatas rotas, muy bueno, sabroso, intenso, carne tierna y que se deshace en la boca. Quizá a estas alturas de menú, uno ya se llena.


Postre: crema catalana de coco con helado de galleta maría, muy bueno el helado, cremoso y con sabor inconfundible de las galletas. Crema suave, y bien quemado el azúcar.


Para beber, cerveza de barril, muy bien servida, y sirven vinos por copas, en este caso Austum 2009 roble DO. Ribera del Duero, hizo bien su función, aunque se me ocurren maridajes mejores. Para postre un vi de gel, perdonad que no recuerde la bodega.


La carta es bastante amplia con bastantes referencias de diferentes zonas de la geografía nacional.
Servicio muy agradable, que además se acordaban de mí del otro restaurante de la playa, habiendo ido sólo un par de veces. Para mi es un detalle que se agradece, por que yendo sólo a comer, algo de conversación de vez en cuando, se agradece.

Conclusión, sitio muy recomendable para ir a comer o cenar, a un precio razonable para la calidad que ofrecen, siempre y cuando no te salgas de la carta, por que de esa manera si que te sube un poco más el precio.


Para este verano, aunque no tiene vistas al mar, os recomiendo que paséis por el local que tienen en Benicassim, una buena alternativa a los locales típicos del pueblo.


Hasta la próxima!!!


Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

domingo, 17 de abril de 2011

Sushi Lovers, por fin comida japonesa a buena RCP

Buenas a todos, tras hablar de Londres y Madrid, volvemos a restaurantes más próximos, y como la cocina oriental es de lo que más se solicita hoy en día, voy a comentar sobre el nuevo sushi bar de Castellón, el Sushi Lovers (C/ Alloza 141).

Como ya he comentado en otros post previos, la oferta que tenía esta ciudad era escasa en este sentido, y a mi parecer, este nuevo local compensa en parte esa falta.

Como local, de un Sushi Bar no se puede pedir demasiado, pero es un local amplio, con servicio en barra, y mesas que son pequeñas y según cuantos platos pidas se puede hacer incómodo. Como decoración esta un poco desangelado, pero la iluminación es buena y conserva algo de "calor" lo que hace que uno no se sienta extraño en el local. Cocina expuesta a vista de los comensales, lo que te permite ver como trabajan. En este aspecto decir que sólo se sirven platos fríos, pues no se que problema tienen con licencia, u obra con la extracción de humos todavía no pueden hacer platos calientes. esperemos que con el tiempo lo subsanen y cuanto antes mejor.

La carta no es especialmente amplia, pero hay una buena oferta de platos, teniendo en cuenta, que como he dicho antes, no hay platos calientes. Sobre bodega, muy muy pobre en cuanto a vino se refiere, en cambio en cerveza se han preocupado por no ir directamente a Sapporo, si no que funcionan con Kirin y Asahi, junto con las cervezas nacionales.



Si es la primera vez que vais a este restaurante, yo os recomiendo que os dejéis aconsejar por el servicio, son muy amables y orientan muy bien las cantidades a pedir. Yo os voy a comentar algunos de los platos que yo he probado las veces que yo he ido.

1. Ensalada de wakame y salmón, plato generoso en cantidad y bueno en el sabor del salmon y del wakame (alga) que le da un punto más marino. Buena forma de empezar como plato para compartir, si uno va sólo siempre puede pedir media ensalada.



2. Temaki de atún/salmón, este es de los más llamativos, por presentación y forma de comerlo, no es más que la hoja de alga nori en forma de cucurucho relleno de arroz, y el pescado que uno ha elegido marinado, a la que antes de comerlo has de servirle un chorro de soja, y rápidamente cerrar la punta del cono, para que no caiga toda la salsa. Es muy sabroso, para mi lo mejor que he probado en este restaurante.



3. Variado de sushi, sashimi, california roll, maki... Como es un sushi bar, lo normal es que haya sushi, y todas sus variantes, los pescados base son el salmón, atún y pez mantequilla, según la cantidad de piezas a veces en alguno de los sushis puede ser que usen anguila. La verdad es que están todos buenos, pero también depende de como hagan el arroz, es cierto que alguna vez estaban un pelín sosos, pero se puede compensar con el baño de soja o poniendo un poco más de wasabi a la soja para darle más sabor picante.



4. Postres, en este aspecto, poco oriental hay en los postres excepto en los helados de te verde y sésamo, el resto son coulant de chocolate o tarta de manzana. lo que si puedo decir es que las raciones son grandes. Yo, personalmente me quedo con los helados, buen sabor y cremoso.



A resaltar el servicio, como he comentado, todas las veces que he ido han sido muy amables, atendiendo a las preguntas y dudas sobre los platos y orientando con muy buen criterio sobre lo que probar y la cantidad. Y lo más sorprendente son los precios, sintiendome saciado (este tipo de cocina, y más siendo fría no suele llenar mucho) y bien servido, nunca he pagado más de 30€ bebidas y postre incluidos.

Para mi, de momento, este es el japonés referencia en Castellón, aunque espero que resuelvan pronto lo de los platos calientes.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

miércoles, 13 de abril de 2011

De ruta por Madrid, restaurante Zorzal (CERRADO)

Buenas a todos, para terminar con los comentarios de mi ruta por algunos de los restaurantes de Madrid voy a hablar del restaurante Zorzal (Paseo Eduardo Dato 5, www.restaurantezorzal.com).

Mi intención para este día era poder ir a un estrella Michelín, e intentarlo, lo intenté, pero siendo el día del padre y sábado por la mañana, o estaba cerrado (me llamó la atención que bastantes restaurantes de los que consulté cierran sábado por la mañana y abren por la noche), o estaba lleno (insisto que era el día del padre), el único que si tenía hueco era supuestamente Zaranda, pero la sorpresa fue que en su lugar esta Zorzal, que es la herencia de Zaranda que en la actualidad se ha mudado a Mallorca al Hotel Hilton Sa Torre. En el caso de Zorzal, no cuentan con la estrella, pero como podéis ver, a veces la diferencia no es tanta entre un restaurante con estrella como con quien no la tiene. Y en el caso de Zorzal, se nota la herencia, y las ganas de si no conseguirla, por lo menos acercarse lo máximo posible.

Desde el inicio me transmitieron benas sensaciones, pues con sinceridad por teléfono ya me dijeron que tenían bastante ocupación y que quizá no podrían estar lo pendientes que a ellos les gustaría, a pesar de su aviso, fui igualmente (ya había recorrido media Castellana y no estaba para dar mas vueltas, jejeje). Y de verdad, que no me arrepiento, pues fue una experiencia de lo más completa gastronómicamente hablando.

El local presenta una decoración sobria pero muy luminosa, ventanales amplios que cubren el salón principal, uso de tonos azules que tranquilizan y te hacen estar cómodo. Tiene 2 salones principales uno en planta baja y uno en planta inferior. El salón inferior, obviamente carece de luz natural, pero la iluminación es buena y con un punto más íntimo. Por ponerle un defecto, los servicios están en la planta inferior y hay que bajar escaleras, lo digo desde el punto de vista de alguien que no pueda bajar las escaleras.

Con respecto al servicio, Sergio, el jefe de sala, fue impecable, siempre atento, y con muy buen sentido del humor, que a pesar de tener el salón principal lleno, en ningún momento me sentí desatendido, casi podría decir que lo mejor del restaurante es el como me sentí.

En lo que toca a la comida, empecemos, la carta no es excesivamente amplia, y no presenta menú, así que le propuse que me hicieran a su gusto un menú degustación maridado, y sin ningún problema, lo diseñaron, insisto, trato de 10.

El menú comenzó con un aperitivo, morcilla almendrada, buena combinación, aunque la almendra siempre enmascara, el sabor potente de la morcilla cuadra bien con la almendra.



Siguiente plato fue salmón ahumado casero con vinagreta agridulce y pepinillo, a simple vista, parece un plato de lo más simple, pero en el plato ya es vistoso por el contraste de colores con el fondo blanco del plato, pero en boca es aun mejor, el ahumado del salmón y el punto graso de este tipo de pescado se compensa con el agridulce, y es un gusto a las papilas gustativas.



Siguiente, alcachofa con all i oli (o como dicen en otros sitios, ajoaceite), como describiría este plato... la verdad es que se me hace difícil, pues es un grandísimo plato, con una combinación de sabores que no esperas, cada uno de los ingrediente marcan su calidad por separado, pero en conjunto son aun mejores.



Seguimos con el plato de pescado, salmonete salvaje, que marcan la buena calidad del producto en la piel, crujiente y siempre ese punto de poco hecho en el interior, os habréis dado cuenta que muchas veces insisto en este aspecto en el pescado, pero si os fijáis siempre es en restaurantes de calidad contrastada y es la forma en la que a mi más me gusta el pescado. La guarnición estaba al nivel del pescado. Podría decir que este plato es el que menos me sorprendió, por que ya he probado varios pescados en esta línea, pero eso no quita para que el trabajo fuera excelente.



Como plato de carne, rabo de toro deshuesado, y con el respeto de los que he probado en restaurantes de amigos mios, que pensaba que eran insuperables, he de decir, que este se lleva el premio de todos los que he probado hasta la fecha. A pesar de que la apariencia del plato es que va a ser un palto pesado y de difícil digestión, nada más lejos de la realidad, entrada muy suave para lo que es la carne de rabo de toro, la reducción de salsa, muy sabrosa, el mejor del menú con diferencia.



Como postre fue crema de queso de cabra con frutos rojos, todo lo que no fue el plato de carne, lo fue el postre, se me hizo pesada la carga de queso de cabra a pesar de la acidez que aportan los frutos rojos, no quiero decir con ello que estuviera malo, en absoluto, solo que me resulto pesado para el final, y más cuando las raciones no son cortas.



En el maridaje, no tuve oportunidad de hacer fotos a las botellas de vino, y no recuerdo las bodegas, pero si las variedades, como blanco fue una uva godello del norte de España, vino mineral que cuadró muy bien con los 3 primeros platos, en el paso al pescado ya pasamos a tinto, uva tinta de toro reserva, quizá poderoso en el plato de pescado, pero clavado para el rabo de toro. Con el postre, uva monastrell de Alicante, dulce sin ser empalagoso.

Lo mejor fue sin duda el momento en el que me dejaron pasar a cocina y pude conocer a todo el personal, que sorprendentemente, son menos de los que esperaba, curioso la mezcla de nacionalidades, el jefe de pescados es de Londres, carnes es argentino y postres es rumano, junto con un par de ayudantes de cocina. Pudimos estar hablando un rato y comentar como trabajan, como se entienden y la verdad, lo mejor, el buen ambiente que se respira en cocina, un gustazo.

El precio de toda esta experiencia es lo de menos, pero para que os hagáis una idea, todo no llegó a 70 euros, recordando que diseñaron un menú a propósito, el maridaje y la atención prestada.

Yo no lo dudaba y lo visitaba si tenéis oportunidad.

Como final comentaré por encima otro restaurante, que abre domingo por la noche que se llama Extremadura (C/ Libertad 13, www.restauranteextremadura.com), lo separo, porque el domingo tras el concurso y el trajín de los días anteriores estaba muy cansado, y poco pude comer, pero mi amigo y compañero de concurso, Manolo, me dijo que disfruto del menú que les ofrecieron después de que me fuera. Este restaurante lo conocimos de casualidad, pues la propietaria era una de las concursantes en el 4º premio Vila Vinateca de cata por parejas, y la verdad es que ella es un encanto y nos dijo que ella abría domingo noche y como no teníamos donde ir decidimos acercarnos. 

El local es un local clásico, al que ella esta intentando dar aire nuevo, presenta una buena bodega y como su nombre indica, sus especialidades son los platos extremeños. Lugar a tener en cuenta un domingo por la noche en Madrid, y si uno no está reventado de sueño como fue mi caso, seguro que lo disfrutará. De lo que pude probar, muy buena la degustación de quesos de la tierra en progresión de intensidades y un revuelto de trufa, foie y setas, muy sabroso, eso fue lo único que pude probar antes de retirarme.

Y lo último que comento ya de Madrid, a parte de que es una ciudad espectacular en la que da gusto estar, es una lista de restaurantes que fui recopilando restaurante a restaurante de los que fui, para poder probarlos en la próxima ocasión, pongo aquí los nombres y si alguno de vosotros ya ha estado o vais a Madrid y lo probáis estaría encantado de que publicarais vuestra opinión.

Los restaurantes son Viridiana (de este me avisaron que en precio se sube a la parra y que el propietario es un poco excéntrico, pero que merece la pena probarlo), Piñera, Arzabal, Va de Baco (este es similar al Monvinic de Barcelona, según me explicaron) y Sudestada como ejemplo de cocina oriental.

Espero que os haya gustado y os sirva de ayuda si os dais una vuelta por Madrid. No dejéis de pasar por el Mercado de San Miguel, y disfrutar de una cerveza en la latina un domingo por la tarde...

Y como siempre...

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.

lunes, 11 de abril de 2011

De ruta por Madrid, restaurante Arce.

Y seguimos con mi ruta por Madrid... Desde el restaurante Balzac, me recomendaron otra lista de sitios para comer que a su parecer me podrían gustar, y si te lo dicen expertos, por que no hacerles caso?.

Y haciendo caso acabé en este restaurante, el Arce (C/ Augusto Figueroa, 32. www.restaurantearce.com), dirigido por el cocinero Iñaki Camba.

Lo primero, el local esta ubicado en el barrio de chueca, y es fácil llegar, local intimista con aire intelectual, poco espacio pero bien aprovechado, para unos 30-40 comensales máximo, una vez tomas asiento, viene el propio Iñaki y te toma nota, el te dirige en base a si uno va con mucho apetito o poco, y te guía también en el maridaje. Yo, elegí el menú degustación (60 euros), con bodega incluida. A partir de ahí, uno se limita a disfrutar.

Como entrante, ostra, erizo de mar, ibéricos y ahumados caseros, un recorrido tierra y mar, muy bueno el calibre de la ostra, muy sabroso el erizo, y muy bien trabajado el ahumado, de verdad, un curioso contraste, y una buena forma de abrir boca. Maridado por un verdejo rueda, del cual no pude hacer foto ni quedarme con el nombre, por despiste personal.



Siguiente plato, piruleta de queso idiarzabal y yema de huevo trufada con nido de chip, ufff, por donde empezar, pues a cada cual más sabroso, el queso rebozado y la melaza combinan estupendamente por el sabor potente del queso, suavizado por el dulce de la melaza, y en el caso de la yema, la explosión de sabor del huevo hay que sumarle el aroma de la trufa, buena forma de continuar, en este caso lo maridaron con un palo cortado, toque amargo que combina muy bien con tanta potencia de plato.





Continuamos con alcachofa con foie y setas, sólo lo puedo definir como el mejor del menú, el corte del plato, los sabores, como cuadran, simplemente excelente.





Sopa vigilia, bacalao, huevo, espinaca, garbanzos... plato clásico, hecho de forma clásica, sin adaptaciones de la alta cocina ni nada por el estilo, tratado de forma natural y con sabor suave, en ningún momento da sensación de saciedad que pueda estropear lo que queda por comer, ni lo que uno ya ha comido antes. A estas alturas ya hemos pasado a un vino tinto, de la zona de ribera del Duero, y una vez más, por despiste, no hay foto.



Como último plato fuerte antes del postre, filete de ciervo empanado y frutos rojos, muy sabroso en todos los sentidos, aunque quizá sea el más flojo de los platos que probé, quizá por la excesiva acidez del fruto rojo, pero la combinación es muy buena.



Y de postre, aqui hay que quitarse el sombrero, torrija asada con natillas, de verdad, una maravilla, cremoso pero sin ser empalagoso y con carga de aceite, el tostado que da a la canela, despierta mucho aroma y apetece repetir y repetir, pero os aseguro que al terminar uno no se queda con apetito.



He de decir que esta fue una de las mejores experiencias gastronómicas vividas hasta la fecha, por el tipo de local, el personal y su trato, pendientes en todo momento, y obviamente por la comida. Si hay que ponerle una pega al restaurante, es únicamente que le entra poca luz (por eso las fotos lucen más oscuras que en otras ocasiones), pero es un mal menor para todo lo que ofrecen.

Para mí, no hay duda, cada vez que pise Madrid, procuraré volver, aunque es recomendable reservar, pues no es extraño que uno no tenga sitio si va por libre.

Y hasta aquí, otra de mis experiencias en Madrid, ahora sólo me quedan un par más por contar, así que hasta la próxima ocasión...

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros

sábado, 9 de abril de 2011

Ruta por Madrid, restaurante Balzac (CERRADO)

Buenas a todos, después de recorrer una pequeña parte de Londres, en esta ocasión, por determinadas circunstancias me tocó ir a Madrid, y aprovechando la coyuntura, pues aproveche e hice una pequeña ruta por algunos de los restaurantes de la capital.

Como el post anterior me pareció demasiado largo, en esta ocasión lo voy a separar por restaurantes, así se hará más fácil de leer y le podré dar más dinamismo a la página, que el calor a uno lo vuelve un poco más vago, y si ya antes tardaba 2-3 semanas en publicar ahora no me lo quiero ni imaginar, así que procuraré evitar tanto retraso.

Pues empezamos con la ruta.

El primer restaurante que pisé fue el Balzac (C/ Moreto 7, tras el museo del Prado, www.restaurantebalzac.net) tuve noticia de este sitio a través de uno de los programas de canal cocina, entrevistaron al jefe de sala Jose Maria Marrón, en la que se vio transparencia y sinceridad sobre la gestión y trabajo en el restaurante, eso me llamó la atención y desde entonces quise ir a Balzac. Y he de decir que no defraudó en absoluto.

Local con ambiente literario, biblioteca, y empapelado de textos, sala amplia y separación de mesas buena, sillas de cuero, detalles cuidados, un placer sentarse a una de sus mesas.

Para comer, pedí el menú degustación, como aperitivo, Hummus garbanzo y paté de oliva negra, sabroso, con un buen punto de sal y cremoso, combina muy bien con el paté de aceituna negra, sin enmascarar sabor.


Como primer plato, ensaladilla rusa, quizá el plato más flojo, con un punto quizá excesivamente avinagrado, pero a pesar de ello, bien cuadrada. Ración generosa.



Segundo plato, ensalada templada con salmonete, excelente vinagreta con pesto, y un muy buen trabajo del pescado, piel crujiente y sabrosa, conservando un punto crudo en su interior. Excelente plato.



Tercer plato, huevo escalfado con habas baby y jamón iberico, la acidez que desprende la haba baby fresca se compensa muy bien con el huevo y el sabor salado que aporta el jamón, un plato completísimo en textura y sabor.



Cuarto plato, bacalao, en tinta de sepia y pisto con pan pizza. Este plato fue increíble, bacalao fresco, con un pisto con una acidez justa, y el detalle del pan pizza te permite "jugar" con el plato y darle más versatilidad que solo el cuchillo y el tenedor.



Quinto plato, Magret de pato con mostaza antigua. Simplemente el mejor del menú, y el mejor magret que he comido hasta la fecha (con el permiso de Modesto), la mezcla de la mostaza con jugo de mango, le da un punto dulce y acido, que cuadra a la perfección, carne poco hecha, sabrosa. De verdad un gusto al paladar.



Postre, leche frita y fruta, plato a nivel cromatico, perfecto, en realidad son varios postres en uno, por un lado la leche frita, el buñuelo de chocolate (a los amantes de chocolate se os caería la baba con este), sorbete de mandarina, y la fruta fresca, postre completo y muy bueno, excelente trabajo.



Como maridaje, decir que la carta es bastante amplia, aunque hablando con Jose María, me comentó que la había reducido bastante por culpa del tema de la crisis, y la poca salida que tienen algunos vinos, por ese mismo motivo, tienen muy poca variedad en vino por copas, y siendo un menú tan largo y viendo que los precios en carta están más que ajustados, salía a cuenta pedirte una botella de vino, en este caso fue una garnacha del sur de Madrid, Monroy, que quizá peca de alcohol no integrado del todo, pero que mantiene sabor frutal en boca. Acompañó bastante bien el menú.

Tras terminar, tuve la oportunidad de hablar con el jefe de cocina Gonzalo Omiste, todo un placer conocerle, pues entre él y Jose María reflejan esa filosofía del trabajo hecho desde la base, que no es más que trabajo y dedicación a la cocina y al cliente.

Precio del menú 45-50€, a eso sumarle vino 18€ y copa, Lagavullin 16 años, que por cortesía de la casa me invitaron.

Mi inicio en Madrid no pudo ser mejor, tanto por la comida como por el trato recibido. Un placer que si vais a Madrid no debéis dejar pasar.

Un beso para vosotras y un abrazo para vosotros.